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Al calor de lo esencial en tiempos de desnudez

Queridos todos,

A veces la claridad está en la bruma, la verdad en la incertidumbre, el encuentro con nosotros mismos en lo inesperado. En estos tiempos que convivimos con tanto límite en el contacto presencial, nuestro corazón encuentra múltiples maneras de regalarse acortando distancias: hablamos con personas que amamos y hace tiempo no veíamos; creamos rutinas informativas sobre nuestro estado de salud física y emocional en grupos familiares; lanzamos propuestas como quien lanza bengalas, iluminando el océano donde los naufragios cotidianos pueden convertirse en islas paradisiacas; compartimos poesía, estadísticas, opiniones sociológicas, remedios preventivos, humor, videos caseros y profesionales, deseos bienintencionados y muchas ganas de hacer saber que los demás nos importan.

Patricio Guzmán, director de documentales evocadores y crudos en los que la recuperación de la memoria histórica de Chile es eje vertebral, dice en su Nostalgia de la luz: «Los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil momento presente. Los que no la tienen no viven en ninguna parte.» Se abre imperiosa, imprescindible, la necesidad de pensarnos con el corazón y sabernos con el alma, algo que sucede al recordarnos. Acoger y abrazar en nuestro recuerdo a tanto y tantos: los que alguna vez pasaron por situaciones similares o aún más difíciles, históricamente o en nuestros tiempos con tanta desigualdad evitable; los que han partido durante este confinamiento afectados por el coronavirus directa o indirectamente, porque sin haber padecido el proceso vírico morir en estas circunstancias de emergencia también afecta en el ritual de despedida; a los profesionales que han doblado esfuerzos y horas para responder a la salud de todos a pesar de recortes y desconsideraciones previas; a los que están viviendo situaciones en las que se acrecienta la precariedad social y económica sin respuesta; a los peques y adolescentes que están recluidos en entornos familiares, donde también habita la carencia de modelos externos o el desamparo de los internos; algunas necesidades personales, colectivas y del planeta que han emergido como destellos límpidos y fueron olvidadas por años y eras… Y sobre todo necesitamos recordar que no podemos olvidarnos de los regalos de este tiempo que en formas a veces extrañas nos ofrecen la posibilidad de reencontrarnos con nuestros sueños, de acercarnos agradecidos a nuestros dones y de renovar el compromiso de disfrutarlos y compartirlos. Para este recordatorio especial traemos unos versos de Hugo Mujica y la noticia de que inauguramos Instagram de dosmasunotres donde compartiremos conexiones en directo y contenidos que puedan resultar interesantes.
«Todo cabe en las manos vacías
y ese vacío es el don
y ese don es también todo.» 

Aprovechamos para informaros también que todas las actividades programadas durante abril y mayo se han pospuesto hasta nuevo aviso.

Podéis ver las novedades y estar al tanto de las fechas actualizadas a través de nuestra página web dosmasunotres.es

Un cariñoso, agradecido y confiado saludo de despedida.