Depongo las armas

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Autobiografia para todos

Hoy depongo las armas
Las visibles e invisibles
Las crueles y las amorosas
Las razonables y las desquiciadas

Depongo las armas
Las escandalosas e irracionales
Y las sutiles y lógicas

Depongo las armas
Que me hacen perder la referencia
Que me nublan la perspectiva
Que me encarcelan en pos de la libertad

Depongo las armas esta vez
Para no perder la poca senda que me queda
Entre el amor y el poder
Dista siempre un exiguo halo
Más siento amor con todas mis fuerzas
Más poder quiero atesorar cuando no funciona y no comprendo
El poder del amor no habla de posesion sino de ofrenda
El amor de poder se enmascara con diafraces de otras vidas, de otros momentos, de otras verdades.
Poder y amor
Poder amar, amar sin poder
Siendo grande en lo pequeño

Depongo las armas propias
Las únicas que me corresponden

Depongo así las armas externas
Pues sin armas uno, desarmados todos los demás
Mi dignidad la protejo yo
Depongo las armas que aprendí
Las armas que acogí
Las armas de los mios, de los nuestros, que son de todos

Depongo las armas para amar
Abandono por tanto una actitud y un sentimiento
Depongo la guerra por amor, por justicia, por sabiduría… las depongo por ti, por mí, por todos

Depongo las armas que nadie ve
Depongo aquellas que otros conocen y yo no puedo alcanzar a reconocer
Depongo las que son visibles y aquellas que ni siquiera conozco ni nadie puede percibir

Depongo las armas y con ello privo a otros de su poder, para reflejar que el amor aún es posible

Depongo las armas esta vez
Deposito la confianza en lo posible
Qué es el unico sendero hacia lo imposible
También hacia lo improbable

Algo más grande que yo rige esta vida
Algo más grande que yo acontece ante mis ojos
Al margen de lo que yo vea
Al margen de lo que yo crea

Depongo, pues, las armas otra vez
No sé deponerlas y las depongo
No sé cómo se hace y las depongo
No sé si esta vez me fiaré de mí y las depongo
No sé nada salvo que depongo las armas por esta vez
Así expongo que para llegar hasta aquí, no como un logro sino como una descripción, he tratado de pelear con todo cuanto es posible hacerlo
También me perdí de lo que era, de lo que iba a ser, de lo que soy.
No menos veces me rendí ante la impotencia, la parálisis y el sinsentido
Me hice promesas de las que dudé al pronunciarlas, mostrándolas afuera y consumiéndome por dentro.

Es más sencillo, depongo las armas.
Así el mi cuerpo deja también de defenderse y se vuelve más orgánico, defecando, deponiendo lo que no necesita tras probar.
Me quedo al margen de una historia que es orgánica, que transita en devenir sin interrupción.
Ocupándome de respirar y de sonreír que es mi opción a cada instante, con dolor, con tristeza, con pena o con alegría.
Respirar y sonreír, saberme aquí.

Depongo las armas, vomito el veneno con el agua pura, tibia, santa.
Lo dejo salir, depongo el sostén, sostengo el deponer, dejándome ser tal como soy, como milagro permanente en un mundo impermanente.
Me dejo mecer por el transcurrir de un tiempo que tampoco corresponde a mi visión del mismo.
Todo pasa, todo llega, incluso lo que no se puede aventurar

Depongo las armas, las pongo en el suelo, las devuelvo a la tierra, las quito de encima
Armas que pesan encadenando el cuerpo a la pesadez y quitándole al alma liviandad, las depongo en pos de una alegría que se torna gozo, sean cuales sean las circunstancias

Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy
Respiro, sonrío, soy

Me preocupé por lo infinito.
Dudé de esta tierra prometida.
También hoy me preocupo y dudo.
Entonces dejo de creer.
Si dejo de creer retorno de nuevo a las armas porque creo que depende de mí.
Río de tanta necedad encerrada en tanta sabiduría.
Total, al final, nada sirve para nada

El amor es, no sirve
El amor es, no sirve
El amor es, no sirve

Más amor por favor
Más amor por favor
Más de lo que es todo y no sirve para nada más que para ser. Y si eres ya está todo, ya no hay más

Depongo las armas que inventé,
las de un mundo mejor de lo que es,
las de una sociedad distinta
a la que construimos todos.

Depongo las armas y hago mi parte.
Creo belleza en lo pequeño para poder dejar de verla sin acceso a vivirla.
Mejor crearla vida y dejarla en el mundo como muestra,
muestra de un camino regido,
muestra de una de las opciones.

No depongo, por tanto, las armas porque debo.
Tampoco las depongo para ser mejor.
Menos aún para sacar provecho alguno.
Ni siquiera para cambiar algo a mejor de lo que está.
Las depongo por cansancio, agotado de cargarlas y escindido entre lo que ama mi corazón y lo que mis acciones dicen.
Aburrido.
Aburrido de no ser quien en verdad soy.
Sereno, despacio, sin prisa, para que al amor que soy pueda ser.
Y así, siendo ese amor pueda vivir sin miedo.
Porque eso es todo lo que existe.
No hay más.
Un libre albedrío de que hacerse cargo.
Una mirada de paz que hacer vida.
Una misera le suma de dones que no son sin amor.
Que confunden y confundo.
Que desperdicio y abandono.
Que dejo en extinción cuando deberían existir porque así es.

Mis dones no son mis armas.
Mis armas no son mis dones.
Mi vida no son mis dones, ni mis armas
Mi vida es solo eso, una vida.
¿Y qué vida merece ser vivida? Toda vida, cada instante, al segundo.

No son menos las dificultades cuando me preocupo.
Tampoco es diferente la vida cuando me peleo.
Vine a amar, sin condición.
Vine a ser, sin redención.
Vine a estar como cualquier otro.
Vine aquí y volveré allá.

Esto es todo cuanto sé.
Que entre venir y marchar creo mi vida a cada instante.

Depongo las armas esta vez, como tantas otras.
Depongo la espera a que pueda ser.
Depongo el miedo a equivocarme.

Depongo, al fin y al cabo, lo que me hace estar paralizado y sin aliento.
Ahora toca el alimento e la nutrición y la respiración.
Poco más puedo ya hacer.
Poco más que invertir.
Nada más que competir.

Así que por si aún no queda claro,
depongo las armas como actitud y que todo sea.
Que sea el amor con sus propias formas,
con sus propias leyes,
con sus maneras…

Que sea y, con suerte, que además de verlo lo viva.
Que sea lo que no sé y sin embargo es.

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