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Deponemos las armas

Queridos todos,

Fumemos la pipa de la paz, con el mundo y con nosotros mismos. Sin victorias ni derrotas, sólo celebrando la oportunidad de cada instante para honrar a los que se fueron, para renunciar a lo que ya no será, para reinventarnos una vez más y celebrar el reencuentro con los que ya no son los mismos y, sin embargo, les amamos tanto o más. Deponemos las armas, contemplemos al espíritu de la paz manifestándose como volutas de humo blanco que ascienden sobre nosotros en danza y se elevan dibujando siluetas como olas y dragones y escaleras de enredadera. Muchas medicinas nos ofrece la Tierra, muchos dones nos regala el Cielo, un sólo compromiso nos concierne y requiere: descubrir la mejor versión de nosotros mismos en cualesquiera que sean las circunstancias dadas.

Mientras la luna últimaba su fase menguante cerrábamos, con el encuentro de Control y Entrega, nuestro ciclo de Lo Humano en lo Sagrado. Una etapa que acaba y otra que comienza. Por primera vez en el último lustro, no programaremos Lo Sagrado en lo Humano, el ciclo complementario que secuenciaalmente se intercalaba con Lo Humano en lo Sagrado. Creemos que el sentido de estos encuentros en torno a «Las siete direcciones sagradas» , y en torno a «Los nueve pactos del alma», pasa por la vivencia que permita el contacto en confianza y respeto, es decir por una convivencia presencial y presenciada. Por lo tanto hemos decidido no programarlo por el momento, pues dificilmente nos encontraremos un contexto que lo permita desde el disfrute y no desde la dificultad. La renuncia a compartir algo que nos era propio y querido, nos ofrece la posibilidad de regalarnos un nuevo proyecto largamente atesorado y gestado: Medicinas de la Tierra. Un ciclo que, a través de la modalidad on line, toma un importante relevo en nuestro quehacer creativo al servicio de la Reconciliación y la Transformación. Durante un año, de solsticio de invierno a solsticio de invierno, nos encontraremos para explorar, contemplar, cuidar y celebrar lo que Tierra y Cielo nos entregan y también lo que nos requieren. Durante doce fines de semana, a través de 24 encuentros por zoom, en horario vespertino para España y matinal para Latinoamérica, desplegaremos nuestro tarot de Medicinas de la Tierra, donde animales totémicos, plantas sagradas, elementales y energías esenciales, representaran diferentes fuerzas y saberes que nos acompañan en nuestro viaje arquetípico y vital por esta Tierra.

Deponemos las armas, invoquemos cánticos de celebración, de despedida a lo que parte, de bienvenida a lo que nace: Cuando la luna se voltee al revés, como un cuenco esperando a ser llenado, debemos llenarlo. Debemos llenarlo por medio del honrar a los espíritus de la creación, con canciones de nuestro gozo y agradecimiento, con alimentos creados con nuestras propias manos, agua para el sediento, oraciones para el pueblo, oraciones para los espíritus, oraciones para el Creador, oraciones para nosotros mismos y los sagrados instrumentos que nos unen a la gloria de este mundo, que nos unen a la gloria del mundo, y al mundo más allá de nuestro sueño. Al Hunter, «Oración del Cuenco». Traducción de Raúl Jaime Gaviria.

Y como no solo de zoom vive el hombre, ni la mujer, ni los niños, ni los abuelos… Fogar do Repouso sigue abierto para acoger a todos aquellos que busquéis Silencio y Escucha, para todos aquellos que necesitéis contactar con la esencia de vuestro compromiso cotidiano y trascendente a través del Ritual del Recuerdo, para todos aquellos que deseeis regalaros un espacio-tiempo de retiro, cuidado y recuperación. Hemos reprgramado los encuentros de Silencio y Escucha, aparecen en la página web, para entregarnos a una tregua con las normativas y exigencias actuales. Se mantiene la semana del Ritual del Recuerdo, del 5 al 12 de diciembre, al igual que la posibilidad de pactar personalmente fechas y duración para participar en el Ritual del Recuerdo en el momento apropiado para cada quién. Juan Ignacio mantiene las puertas de su santuario lucense abiertas, para que a través de la hospitalidad que le caracteriza y la convivencia que emerja desde el cuidado y el respeto, quien necesite retomarse, reponerse y reequilibrarse pueda hacerlo con mimo y liviandad.

Así que deponemos las armas, abracémonos con la mirada abierta, el corazón dispuesto y las ganas de nuestras entrañas…

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