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Los eclipses son lo que tienen… (fe de erratas del boletín anterior)

Queridos todos,

En unión de vivos y muertos, también en unión de muertos y vivos, fluimos y surfeamos, buceamos y naufragamos, también, navegamos y nos diluimos… Porque el Gran Alma, Lo Más Grande, el Inconsciente Colectivo, el mundo emocional y el Misterio es océano, fluido, caótico, incontrolable, caleidoscopio, imredictible y acogedor, sin juicio ni filtro, todo cabe y todo llega, todo Es tal cual Es.

Así que no nos desdecimos, pues dosmasunotres sigue ofreciendo en presencia de Juan Ignacio, de María, de ambos… y viceversa, pero sí os informamos que del 3 al 8 de diciembre tendrá lugar el Ritual del Recuerdo en Fogar do Repouso con Juan Ignacio. Al mismo tiempo, del 4 al 8 y en Gredos, unos kilómetros más al sur y al interior, María estará desplegando, con ayuda de las almas y los seres que participen, la propuesta de Cartografía de lo Sutil, umbral entre lo conocido y lo desconocido, de lo que conocemos y de lo que nunca alcanzaremos, de lo que no fue y de lo que llegará a ser con nuestra participacion (que no siempre coincide con nuestra intención). Así que esas tenemos, algunos ajustes y muchas ganas de compartir con vosotras distintas maneras del Amor para manifestarse, y algunos recursos para acceder o contactar con ello.

Un abrazo lunático y lleno, os dejamos en buena compañía…

María y Juan Ignacio (… y también viceversa)
dosmasunotres

El viaje

Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque a tu alrededor algunas voces
insistían en gritar
malos consejos…
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento husmeara
con sus dedos rígidos
hasta en los cimientos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las láminas de nubes,
y se oyó una voz nueva
que lentamente
reconociste como tuya,
que te hacía compañía
mientras a zancadas
penetrabas cada vez más en el mundo,
con la decisión de hacer
lo único que podías hacer…
la decisión de salvar
la única vida que podías salvar.

Mary Oliver

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